Dark Shadows: lujo gótico, pero en plexiglas y cartón piedra

Resulta irónico que cuando determinados cineastas alcanzan un auténtico estatus dentro de la industria audiovisual, en lugar de utilizar ese reconocimiento para arriesgarse artísticamente y hacer aquello que antes ni se habrían planteado, caen rendidos ante las mieles del éxito y el vil metal, abocando su obra artística a un continuo ejercicio de autocomplacencia. Esto es lo que, desde mi punto de vista, le ha sucedido al cine de Tim Burton en los últimos años. Dark Shadows tiene todos los ingredientes que la certifican como una obra del director de Bitelchus: unos personajes divertidos, llenos de ironía y sarcasmo, retratados con una estética gótica deslumbrante y extraordinariamente atractiva, envueltos en una estupenda banda sonora creada por el habitual Danny Elfmann… pero nada más. Detrás de su versión de la historia de Baranas Collins no encontraremos ni la ternura de Ed Wood, ni las interesantes contradicciones de Batman Returns, ni la maligna diversión de Mars Attacks!. Tan sólo una película, más o menos simpática y entretenida que contiene demasiados clichés, más televisivos que cinematográficos, y que fracasa estrepitosamente en el momento en que está presentada como una comedia porque resulta tremendamente aburrida.

Dentro de todo este maremagnum de lujo gótico, debo decir que brillan con luz propia las interpretaciones de la divina Chlöe Grace Moretz, y de una magnífica Helena Bonham Carter -más burtoniana ya que el propio Burton-, pero el esfuerzo de ambas queda deslucido con las pocas ganas del resto del reparto, que parecen no estar dispuestos a aportar nada más allá de lo que expresan sus respectivos maquillajes, incluidos Michelle Pfeiffer y Johnny Depp -aunque debo decir que es la primera vez que uno de sus personajes no da la impresión de ser gay, el primero. Es posible que trabajaran con algo de desgana pues el guión de Seth Grahame-Smith no es que de para lucirse demasiado: los personajes no están presentados -simplemente se van cruzando unos con otros-, el conflicto casi parece más propio de un cuento infantil -y no me vale la premisa de que se trata de un cuento porque Edward Scissorhands también lo era y no tenía nada de infantil-, los chistes de la película están desperdigados, las acciones que debieran hacer que la trama avance la retrasan, surgen giros imprevisibles cual conejos del sombrero de un mago… lo que lleva progresivamente a la pérdida de un interés absoluto por el destino de tan originales personajes, que nuca creerían provienen de Liverpool. Pero lo que sí he encontrado interesante en Dark Shadows son las reflexiones a las que Tim Burton me ha llevado.

La primera que me asalta es la cinéfila. Aparte del enésimo homenaje que hace al cine de la Hammer con la aparición de Christopher Lee, y del mucho más sentido que hace a The Night of the Hunter, con el destino que reserva para la doctora Julia Hoffman (Helena Bonham Carter), pareciera que estas Sombras tenebrosas, como se llama en español, esconden alguna que otra frustración del cineasta, a quien parece que le hubiera encantado haber dirigido aquella adaptación cinematográfica de otro serie de televisión como The Addams Family, que se estrenaba un año después de que él estrenara Eduardo Manostijeras. La alusión es obvia, pero el resultado es lamentablemente distante pues cuando todos y cada uno de los personajes de la película dirigida por Barry Sonnenfeld tienen carisma propio, aquí sólo lo tienen aquellos que han encontrado un estupendo actor o actriz que les de vida: las dos mencionadas. Lo peor es que quizás le hubiera gustado hacer a él otra fantasía gótica como Death Becomes Her, que se estrenaba el mismo año que Batman Returns. O yendo algo más atrás en el tiempo, ¿cómo hubiera sido The War of the Roses si en lugar de haberla dirigido el simpático Dany DeVito, la hubiera dirigido Burton mismo en lugar de haberse embarcado en Batman? Resultados que nunca sabremos, pero que afloran en muchas secuencias de Dark Shadows.

Y ya que hablamos de frustración, ¿porqué no hablar de psicoanálisis? Si estamos hablando de un cineasta que al igual que a los demás de los mortales y algunos de sus compañeros, muestra la influencia que sus distingan parejas han tenido en su trayectoria profesional, ¿no les parece que Tim Burton está tratando de enviar un mensaje con su película? Primero: si tanto se quieren y tanto les gusta vestirse de negro y prestarse el pintalabios morado, ¿cómo es que no le da a su queridísima Helena el personaje protagonista femenino? De entre tres personajes que podemos tildar como principales: la matriarca de la familia Elizabeth Collins (Michelle Pfeiffer); la malvada y vengativa Angelique Bouchard (Eva Green) o el auténtico amor de Barnabas, personaje doble con el nombre de Victoria Winters o Josette DuPres (Bella Heathcote), le relega a un personaje interesante, pero tan secundario como el de la doctora Julia Hoffman. Desde mi punto de vista el ínterés del personaje no estaba en el guión, sino que se lo da la propia actriz, de la misma manera que las otras tres no consiguen sacar ningún partido de sus respectivas interpretaciones. En el caso de Michelle Pfeiffer se podría pesar en la popularidad de la actriz, peor no me parece ya que nadie vaya a ver una película por el único motivo de que ella esté en el cartel, tiran mucho más la propia Helena o incluso Chlöe. Si es la edad tampoco me vale, porque Johnny Depp podría perfectamente ser el padre de cualquiera de las otras dos actrices, casi sería más coherente que estuviera enamorado de Helena, que es más joven que él.

También está todo este rollo de la familia y estar unidos y hacer cosas juntos y entender al otro y toda esta blandenguería que sin ninguna duda provocaría el vómito de la querida Wednesday (Christina Ricci). Sumado a las lindezas que les regalan a la doctora Hoffman: fea, vieja y resentida, me pregunto si el mensaje no estará dirigido a ella misma. Yo lo tengo claro: Tim Burton quiere dejar a Helena Bonham Carter y volver con Lisa Marie. De hecho, ¿no está caracterizada Eva Green total y absolutamente como una copia imperfecta de la propia Lisa Marie? ¡Vuelve con Lisa! ¡Tim, vuelve con Lisa! ¡Lisa escúchale! ¡Helena, vuelve a los siglos pasados que es donde más nos gustas!

